Sección Juvenil

Los jóvenes y la Sociedad Cultural José Martí.

Como complemento indisoluble de la Sociedad Cultural José Martí están los jóvenes martianos de Cuba y el mundo. Una masa de jóvenes que responden con iniciativas y entusiasmo creador al quehacer de la Sociedad Cultural, pues al decir de Martí:

Crear es la palabra de pase de esta generación

Esos jóvenes no sólo forman parte de los clubes martianos de nuestra institución, sino que también proceden de diferentes sectores, instituciones, y organizaciones de nuestra sociedad. Sin duda son el relevo de lo más genuino de los profesionales, especialistas, e investigadores, de las diferentes instituciones martianas con que hoy cuenta el país. Su labor siempre estará dirigida a continuar difundiendo el legado de la vida y pensamiento de nuestro José Martí, para lo cual desarrollan diferentes eventos y actividades. Es por ello que su interacción con todos los jóvenes amantes de la obra del Apóstol será clave indispensable para seguir profundizando y materializando los objetivos de dicha institución.

En esta sección encontrarán investigaciones de corte histórico y social en Mi Pluma Apasionada. Conocerán sobre el quehacer de jóvenes martianos en Martí en mi Vida. Podremos ver los boletines digitales Diario Plaza Martiana, publicación de los jóvenes de la Sociedad Cultural José Martí y Martillando del Movimiento Juvenil Martiano. Además las actividades que se desarrollarán durante el año en todo el país.

Actividades con los Jóvenes
dic
Acampadas Juveniles en homenaje Antonio Maceo: Se realizara en los días próximos al 7 de diciembre como Homenaje al Titánde Bronce
Seminario Juvenil Maceísta Se realizará en la provincia de Santiago de Cuba
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Martillando
Mi pluma Apasionada

¡Vivan Martí y Fidel, que están vivos!

1 Sep 2017

Esta debe ser la pregunta de todos los días: ¿qué es ser martiano?; sobre todo en tiempos de profundo debate ideológico, batalla cultural y definiciones revolucionarias. Son muchos los retos que tenemos en Cuba; desde nuestra condición humana, en la defensa de los valores que nos abrigan en y para la construcción del socialismo; y hasta la salvaguarda de la obra hermosa que en sí misma es la Revolución. El tiempo histórico que vivimos es muy exigente, nos provoca hasta la saciedad y convida a revolucionarios verdaderos a no dejar de luchar.

Esta es la hora de la consagración patria, de sacar a la luz, como hicimos en aquellos días tristes pero iluminados por su eterna presencia, las reservas patrióticas de un pueblo heroico que tiene, sin chovinismo, la mejor juventud. Fueron los jóvenes, en su mayoría, los que desataron las más auténticas muestras de amor, de una especial conexión con un líder de una altura ética trascendental, de un humanismo sin límites y un profundo sentimiento antimperialista. Conectados con Fidel, casi sin poder explicarlo, renovamos las fuerzas para seguir echando la pelea.

La pelea por la vida, por el amor y la dignidad; la pelea por no dejar morir las ideas que defendemos, de la mano de Martí y Fidel; la pelea por mantener viva la Revolución, para seguir proclamando nuestro carácter socialista. Tenemos que estar alertas, una vez más la pupila insomne de Villena debe acompañarnos, la batalla es de pensamiento y quiero recordar a Martí cuando nos legó que: “Nuestra revolución está en marcha, las batallas de armas han de seguir a las batallas del pensamiento. Decir es hacer, cuando se dice a tiempo, y honrar a los que cumplieron con su deber en 1868 es el modo más eficaz de estimular a los demás a que cumplan el suyo”. Hay mucho que decir, y tenemos que hacerlo a tiempo, y no nos temblará la palabra para cumplir con el deber de hijo con la Patria; porque somos martianos y creemos en Fidel; porque, como hicieron los patriotas del 68 otrora, daremos un grito por salvar el alma de la patria.

Cuánto hay que decir hoy para desmontar las maniobras de los enemigos de la Revolución, de ese pigmeo grupo ambicioso y carente de la más mínima ética en su actuar, de esos nuevos mercenarios que por sumas de dinero, da igual cuanto, venden su alma y con ella principios que quizás algún día tuvieron. Mercenarios que hoy no invaden las playas nuestras como hace 56 años hicieron en Girón, sino que atacan con supuestas pretensiones de “cambios para Cuba”. La guerra contra las máscaras, porque eso es lo que son, máscaras supuestas con apetito vulgar e indigna postura antipatriótica. No pueden ser patriotas cuando son débiles de carácter, egoístas incapaces de trabajar por el bien de los demás, por el bien de todos. Son unos autoexcluidos, y ellos saben quiénes son, las máscaras que hablan de una Cuba posible, de cambios “revolucionarios”, de crítica malsana. Un grupo que intenta confundir, que con sutilezas en el lenguaje y apariencias engañosas, se presentan como “salvadores”. Ojalá y de verdad hagan algo por salvar la Patria. Los indignos no salvan nada, al contrario, hunden, provocan muertes, siembran el escepticismo y la apatía, son enemigos.

Hagamos un ejercicio constante de apropiación de nuestra cultura de resistencia, de patriotismo y firmeza ideológica, desde posturas revolucionarias, que en nosotros, no pueden ser incompatibles con la salvaguarda de ese sol del mundo moral que con tanto magisterio nos legó Cintio Vitier. No podemos permitir, desde nuestra condición revolucionaria, que engendros macabros diseñados para destruir la Revolución, se legitimen en Cuba. ¿Qué ideas defienden?, ¿acaso saben lo que significa Patria? Claro que no, quienes se visten de mercenarios pagados por el imperialismo en las diversas manifestaciones en las que este se presenta; a ellos debemos cerrarle el paso.

¿Qué es ser revolucionario en la Cuba de hoy? Es ser, en primer orden, patriota. Recordemos al Maestro cuando en su discurso en Tampa el 26 de noviembre de 1891 expresaba: “Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, ese sería el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

¿Y cómo se traduce esta idea martiana a la luz de hoy; en una Cuba que defiende su condición antimperialista, humanista y ética? La dignidad plena de los seres humanos, su culto y respeto, su garantía; deviene en basamento fundamental de la concepción martiana de república:“O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, -o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una gota de sangre de nuestros bravos.”

Todavía vivimos en una república, no se nos debe olvidar, y ésta, la que hoy tenemos, es martiana; y lo es porque vivimos una Revolución con los pobres de la Tierra, de los humildes, por los humildes y para los humildes; porque tenemos Patria, porque en 1959 se parió la libertad y comenzó a fraguarse la salvación de la nación en su identidad, cultura, ideas. Entonces, nosotros los cubanos, todos los cubanos; si somos martianos hemos de cumplir a cabalidad con la ley primera de la república: el culto a la dignidad plena del ser humano.

Ser revolucionario no es cambiar cualquier cosa, se cambia lo que sea preciso, desde un claro sentido del momento histórico, y atentos bien a la realidad que vivimos. Ser revolucionario no es hacer uso de la crítica despiadada; es sí ejercer el criterio pero éste, con ética y respeto a la dignidad. Ser revolucionario es volver siempre al proyecto original, con argumentos, razones y nunca animado por el odio y el dinero corruptor. Es ser conscientes, como Martí, de que lo que un grupo ambiciona cae, y perdura lo que un pueblo quiere. Y en Cuba ha perdurado lo que el pueblo ha querido, y ha querido la Revolución, el Socialismo y las ideas de Fidel.

Ser martianos es ser buenos, justos, patriotas, vivir apegado a la raíz, desde la condición radical de los hombres que no temen al pensamiento ni se acoquinan ante las dificultades. La pregunta inicial convida a los jóvenes a luchar, a crecer cada día con las ganas tremendas de la juventud de revolucionar la realidad, de cambiar sí con la motivación permanente de ser conscientes del momento, de lo que hay que hacer, de cuál es el camino, de que somos hijos de Ariel, y por eso antimperialistas, arriesgados e inconformes eternos con lo que está mal, con lo que nos debilita. Hay que seguir albergando la unidad revolucionaria, porque la clave continúa siendo: unir para vencer; y no divide y vencerás.

Yusuam Palacios

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Versos del alma, es mi vida

1 Sep 2017

Pasan las horas del tercer viernes del mes, el público impaciente porque comience la peña de la Sociedad Cultural José Martí “Echando versos del alma”. Exacto como el Big Ben, son las 5 de la tarde y llega al escenario con esa energía de juventud, los aplausos le dan la bienvenida a un joven de estos tiempos, músico de profesión y martiano de corazón Alwin Damián, anfitrión y creador de este espacio que ya cuenta con más de 7 años. Hoy conoceremos la historia de un aprendiz de Martí que puede ser, también, tu historia.

Alwin ¿Cómo llegas a la Sociedad Cultural José Martí?

Corrían los días finales del año 2009 y disfrutaba, al fin, por haber realizado una audición para formar parte del catálogo del entonces Centro Provincial de la Música “Adolfo Guzmán”. Esto significó un cambio trascendental para mi vida al tener la posibilidad de incorporarme al mundo de la música profesional, lo que sin dudas me abría innumerables puertas y derroteros por donde encaminarme a partir de ese momento.

A la espera de firmar el contrato de trabajo, la primera meta por alcanzar fue definir un espacio donde ofrecer mi arte y que sirviera de punta de lanza en la promoción de mi trabajo, pensado fundamentalmente como un ámbito de trabajo sociocultural-comunitario, en el que no mediaran intereses puramente económicos y adonde poder invitar a los amigos que me apoyaron en los tantos años de trabajo como artista aficionado y a ese público fiel que me había manifestado su cariño y respaldo en los muchos concursos y peñas en las que había participado.

Junto con mi amigo, representante y productor artístico, Emilio García Tuero, valoramos distintas opciones, y por mucho, la más interesante de las posibilidades era tratar de insertarnos en la programación de la Sociedad Cultural “José Martí” a partir de su trabajo en la difusión del ideario martiano y de lo mejor de nuestra tradición cultural.

Redactamos la documentación necesaria y presentamos la idea a la directiva de la Sociedad. Fue aceptado el Proyecto “Echando versos del alma” el cual realizó su presentación inicial en mayo de 2010 con la presencia en la escena de un grupo de fieles amigos y prestigiosas figuras del arte cubano.

¿Cómo llega Martí a Alwin?

Confieso que al principio era una gran incógnita para mí, pues ya tenía mi espacio, mi hijo nacido, y nada más que en la Sociedad Cultural, lo que representa aún un gran reto, porque no solo es divulgar nuestras tradiciones musicales, es llevar a Martí al escenario de una forma novedosa, nada forzado y el Martí que yo conocía era el de la Edad de Oro, de la guerra del 95, pero verdaderamente no era una figura estudiada por mí, eran mis conocimientos de años como estudiante.

La peña me obliga a llevar siempre un tema martiano. Comencé exactamente por lo que conocía del Apóstol y el público no disfrutaba al máximo este momento y me asesoré con los especialistas de la sociedad, los que me ayudaron con todo tipo de materiales y fue ahí que conocí verdaderamente a Martí y desde entonces ya no fue la misma peña de siempre, esos saberes tuvieron una repercusión en mi formación, no imaginaba cuanta poesía y amor encontraría en los textos martianos.

Hoy en día no solo me presento en la peña, también regalo mi arte en otros espacios a los que me invitan o me asigna la empresa musical a la que pertenezco y siempre llevo en mi voz, los versos del alma, del maestro.

¿Cómo seleccionas la temática martiana que se abordará cada mes?

Como te comentaba nuestro objetivo fundamental es que las peñas cumplan con los objetivos que la institución se propone, al tiempo que, como mecanismo de influencia social pretendemos utilizar la música y el buen arte como elementos transformadores de los seres humanos. Esta integración música–mensaje educativo resulta vital como vehículo o mecanismo para hacerles llegar al público asistente lo mejor del pensamiento y la obra martianas y sobre la historia y las tradiciones culturales cubanas.

Seleccionamos un tema central (o un grupo de temas) para ser tratado en cada edición de la peña. Sobre estos se debate. Siempre hacemos uso de los aniversarios cerrados de hechos relacionados con el Apóstol, su familia, su participación en las guerras libertarias, pero también sobre alguna figura importante de nuestra historia.

Es increíble como los poemas de amor de Martí, su vida amorosa, como padre o padrino, las intimidades con sus amigos, tienen una buena y aceptada recepción del público y no solo para este sino también para los que trabajamos en la preparación de la misma.

Aunque aún tengo algunas deudas, hasta ahora no he incorporado a mi repertorio versos musicalizados de Martí. Sí interpreto números que rinden homenaje al Maestro de la autoría de compositores como Polo Montañéz, Rigoberto Otaño, entre otros.

¿Cómo vez a martí en tu vida?

Al principio era solo eso, la forma de hacer llegar mi deseo como artista al público, luego se convirtió en mucho más. Con Martí no solo me cultive y me hice mejor persona; también a través de él descubrí una familia especial en la Sociedad Cultural José Martí. Mi tema de tesis fue precisamente la peña y Martí, como se entrelazan la música y el pensamiento del más universal de los cubanos.

Con Martí, he tenido la posibilidad de conocer y compartir con jóvenes martianos de otros lugares del país, de visitar otras latitudes y poder mostrar el arte cubano.

Hoy no imagino mi arte sin los saberes de Pepe, sin la esencia que una vez descubierta te transforma, te hace mejor persona, te hace descubrir otro mundo lleno de amigos y amigas.

Mensaje a la juventud.

Solo decirles que busquen a Martí, no por obligación y al leerlo no pensar en él como ese estandarte político o nacional, sino como un hombre, un padre, un amigo que los llevará por muchos caminos, como lo hizo conmigo.

Reynaldo Perera

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