30 DE JULIO, honrando a nuestros héroes y mártires

3 Ago 2018

Los botes surcaban las cálidas aguas del océano Atlántico. Desde su salida delEl 30 de Julio. Cubanos marchando en honor a los márties

embarcadero, sus respectivas tripulaciones y pasajeros tenían muy clara la misión a cumplir.  Las conversaciones giraban en torno al acto que iban a realizar. Esta actividad es una reafirmación de sus creencias y  compromiso de vida. Las olas del mar iban y venían chocando con el centenario muro del Malecón. Muro que es fiel testigo de botes y lanchas que han realizado el mismo recorrido que, hoy 30 de julio, yo presencio en las tempranas horas de la mañana.

En el pasado (hace más de 60 años), embarcaciones marinas trasportaban a dignos hijos de la patria cubana, para arrojarlos al océano, luego de ser vilmente torturados. Los esbirros batistianos, respondiendo a las órdenes del gobierno estadounidense, pretendían acallar las vigorosas voces que reclamaban libertad y justicia en la tierra de Martí. Trataban que los arrestados traicionaran su ideal y delataran a sus compañeros de lucha. 

Hoy, desde el Torreón de la Chorrera, en La Habana, me honro de ser testigo de esa travesía marítima, cuyo fin es totalmente diferente. Integrantes de la Unión de Jóvenes Comunistas se unieron a los trabajadores marinos en un solo propósito, honrar a los  inolvidables combatientes que fueron arrojados a estas aguas. En el muro del Malecón, cientos de personas veíamos como, desde las embarcaciones,  los jóvenes lanzaban flores en ofrenda a los patriotas que descansan honrosamente en el lecho del océano. 

Estos mártires, componen un glorioso ejército que ayer reclamaba  libertad y justicia. Hoy, desde el fondo marino, velan y defienden las costas de la Revolución Cubana. Revolución, que es amada y salvaguardada por el pueblo cubano, por el pueblo latinoamericano.

Desde la salida de los primeros rayos  del sol caribeño, comenzaron a congregarse familiares de los mártires, combatientes, niños, jóvenes y adultos. Personas de los diferentes sectores del pueblo. Todos con un solo pensamiento,  recordar  y honrar.

El Club Martiano  “Herencia Rebelde”, de la Sociedad Cultural José Martí, es el gestor  original de este acto de conmemoración.  Como puertorriqueño, me impactó muy positivamente el ambiente que se respiraba previo a los inicios de este conmovedor homenaje.  El compartir con  varios cientos de personas, el oír diferentes historias, relatos de cómo el valor se imponía a la irracional barbarie, era lo que disfrutaba antes del acto oficial.

En las manos de muchos, se encontraban las fotografías de  los mártires. Retratos  que en ocasiones son borrosas imágenes, composiciones poco creativas, en fin, de poca calidad fotográfica. Pero la grandeza y belleza  de estos retratos, es la historia de dignidad y valor patrio que emana de ellas. Estas fotografías enaltecerían cualquier sala de exposiciones. 

Cuando estaba realizando la composición fotográfica de los botes en su regreso al embarcadero en el río Almendares, al fondo distinguí, sobre un edificio a lo lejos, una célebre frase. Palabras que recogían la esencia del acto: ¡Viva Fidel!  60 años de la Revolución.

Una velada político cultural por la unidad y la esperanza

Luego del momento en el Torreón de la Chorrera, todos marchamos, entonando consignas patrióticas. Nos dirigimos al lugar donde antes del 1959 se encontraba en Buro de Investigaciones de la Policía. Lugar que era uno de los recintos de torturas del gobierno de Fulgencio Batista.

Se inicio la velada con la colocación de una ofrenda floral, a nombre del pueblo cubano, ante la tarja que recuerda a los más de 500 mártires de la lucha clandestina en la capital.  Muy simbólicamente, el acto se realizó sobre el verde césped de lo que es hoy un parque. Luego del triunfo de la Revolución, se derribó ese tenebroso edificio. Pero abajo, en lo profundo de la tierra, todavía se encuentran algunos de los calabozos y celdas, que testimonian la grandeza de nuestros héroes y mártires. Como una declaración de victoria, el acto artístico, en que participaron  niños, adolescentes y adultos, se realizó sobre las mazmorras de torturas bastitanas.  Nuestros héroes y mártires trazaron el camino de la victoria. Ellos son ejemplo para emular.

Confío que este acto continúe celebrándose por los próximos años. Que la convocatoria siga creciendo. Es muy bellamente positiva la gran participación de la niñez y la juventud. Es una de esas actividades que son lumbreras para el camino de nuestras nuevas generaciones. Aplaudimos a los gestores y auspiciadores de la misma.  

Al finalizar, de regreso a mi hospedaje,  pensando en los héroes y mártires, vino a mi mente el nombre de una valerosa mujer. Mujer, que pese al encarcelamiento de más de veinte años, en cárcel estadounidense, ha sabido mantenerse  honrosa y dignamente  al lado de la Revolución Cubana, sin claudicar. Vino a mi mente la gesta de la puertorriqueña Ana Belén Montes.

Gloria eterna a los mártires de la patria.

 

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