Fieles a la revolución y al pueblo de Cuba.

20 Oct 2017

Han transcurrido 19 años, y aunque se dice fácil, no siempre las circunstancias   Gerardo Hernández Nordelo Héroe de la República de Cuba expone sus experiencias en el espacio de Cultura y Nación, el Misterio de Cubalo fueron. Para cada uno de los cinco; como  el pueblo de cuba y el mundo  los identifican, fueron años  duros  los vividos en cárceles del imperio.

La tarde del 12 de octubre  en la sede de la Sociedad Cultural José Martí,  fue una de esas, en las que el tiempo era como si se detuviera a cada minuto. Acá, en la casa de los martianos, tuvimos la oportunidad  de contar con uno de nuestros héroes, sí, héroes de hoy y de siempre. Uno de los que con su jovialidad era capaz de trasmitirnos algunas de las experiencias  en los días que cumplía injustamente presidio en cárceles norteamericanas. 

Era él, el héroe, el profe, el amigo, el compañero Gerardo Hernández Nordelo, quien había llegado, para junto a adolescentes, jóvenes, adultos, participantes todos, intercambiar en el espacio Cultura y Nación  el Misterio de Cuba.  Sin duda  sus anécdotas  involucraban  a los asistentes a seguir conociéndolo.

Muchos de los presentes  habíamos sido protagonistas de numerosas  acciones en defensa de su libertad. Tenerlos acá, era un sueño convertido en realidad, como tantos, que solo Fidel, era capaz de convertir en hechos. Entre anécdotas e historias, siempre un mensaje claro y fuerte, confianza en la Revolución.

¿Cómo sobrevivir a tanta presión?

Era de seguro pensamientos compartidos en esta tarde por los presentes, en las que la respuesta era clara, y es que  cada uno de ellos lleva en sí, las doctrinas del maestro, y aunque sin proponérselo se convirtieron en  paradigmas de todo un pueblo, que es capaz de reconocer en ellos, que solo se sobrevive  a tanta presión  cuando se cree en lo que se lucha.

Muchas preguntas inundaban  a nuestro invitado, pero la tarde nos jugaba una mala pasada, a la que supimos sobreponernos como  ellos nos enseñaron. No importó la lluvia, para seguir el diálogo en uno de los salones de nuestra sede, esta vez, donde los adolescentes y jóvenes disfrutábamos de un espacio único.  Se habían incorporado al diálogo Ricardo Alarcón y René González, para continuar compartiendo sus enseñanzas a quienes por su juventud nos faltaba esa experiencia.

Así terminó la tarde, en la que de seguro muchos recordaremos, como una de esas tardes inolvidables, donde  los héroes  eran parte de nosotros y en  la que una vez más se reafirmaba, al decir de Martí: “El caudal de los pueblos son sus héroes”

Bárbaro Reyes