Jornada de la SCJM en Portugal

28 Ago 2017

De nuevo Portugal. Constante en su voluntad de colaboración, de afirmar en cada convocatoriaDelegación de la Sociedad Cultural José Martí en la jornada cultural en Portugal vistan un circulo infantil anual la presencia de José Martí y de sus continuadores, desde la imagen en que se distingue la estampa de Fidel.
Este año la delegación cubana con diez integrantes, y encabezada por el Héroe de la República de Cuba René González Sehwerert, acompañado de su esposa Olga Salanueva, definió sus propósitos en una demanda que como en otras ocasiones entremezcló las expresiones de literatura, pintura y música hacia un receptor animoso y movilizado por los códigos comunes de la cultura entre ambos países. Un motivo fue esencial: la celebración del cumpleaños del máximo e inspirador líder de la Revolución
Como cada año, Villa Real de San Antonio fue el centro de las localidades escogidas para establecer el diálogo. La voluntad de los amigos de Cuba, las semejanzas culturales y geográficas y la reiteración probada de otros encuentros, indicaron el nuevo rumbo que durante cinco días alentaron en áreas abiertas y cerradas, la capacidad del intercambio.
Con el nombre de Encuentro de Cultura Cubana, este espacio del estío lusitano con la voz de Cuba, alcanzó en los escenarios de aquel país, una dimensión inesperada para muchos, pero completamente identificada para otros, si se tiene en cuenta la solidez de encuentros anteriores y lo productivo de esos intercambios, que entre el 10 y 14 de este agosto expresaron las fortalezas de la continuidad.
La tarde del día 11, que cedía su fuerza caliginosa a la proximidad de la noche, ofreció en sesión de apertura la palabra del alcalde Luis Gomes, quien significó el valor de esos encuentros y la seguridad de lo que habría de representar el entonces inaugurado, para el futuro de esos intercambios.
Seguidamente René González Sehwerert, destacó el propósito de la cita de este año; el autor de estas líneas conversó acerca de la relación de José Martí con la cultura de los Estados Unidos, y Joseph Trujillo ofreció sus impresiones sobre el libro de poesía, Barlovento. Comenzaba de esta forma, un encuentro que afirmaba sus intenciones y anunciaba su breve pero intenso recorrido por Villa Real de San Antonio.
Ya la pulsión segura del artista de la plástica Maisel Valdés, autor de varias obras que de forma interactiva realzan retratos en no pocas paredes habaneras, se presentaba en la creación de uno de ellos ante la Cámara Municipal, frente a la Plaza Marqués de Pombal en la mañana siguiente. También su palabra concreta y explicativa asumió los valores de la fundación de una estética.
Los niños Andy Franco y María del Carmen Pérez del proyecto Cubatá, acompañados de Rodin Gómez e Indiana Peddie, marcaron la impronta cubana en el recorrido por instituciones sociales como guarderías y hogares de ancianos y las noches del 12 y 13, exaltación a los valores de la música cubana. La presencia del trovador Raúl Torres, quien ha cantado desde el estímulo de la alegría y los sacudimientos del dolor en Cuba y otros países, constituyó en ambos momentos, el de la Placeta de Montegordo y en la Avenida de la República, animaciones de la voz de Cuba desde la canción y la guitarra.
La presencia del Proyecto José Martí de Solidaridad Mundial, a través de la Sociedad Cultural José Martí no constituye un acto fortuito, por eso sus extraordinarias fuerzas comunicantes, su extensión de palabra y canto, de matices multiplicados al sol luso que los asume fraternal y generoso, y con ellos eleva la libertad y plenitud de su armonía.
En la cercana Huelva, el intercambio con otros amigos de nuestro país reafirmó un sentido de sincera colaboración, de respeto y admiración hacia el proyecto social escogido hace casi sesenta años y afirmado en la dinámica de la historia del mundo.
Para los cubanos, el tránsito en ocasiones vertiginoso pero siempre aportador por los pueblos de España rumbo a Portugal, o al final de la estancia por los pueblos de este país hacia Lisboa, representó un descubrimiento y también no pocas remisiones, hacia informaciones culturales aprendidas en otro tiempo.
Infinitos fueron los pasajes de otra época, que en ese curso, representaron motivos, como infinitas las maneras de entender realidades, y de propiciar la comprensión de la nuestra.
Otros encuentros vendrán, tal vez con mayor énfasis para multiplicar en más espacios la energía de nuestros creadores, de sostener con autores del país, una mayor disposición de diálogo y entrecruce de opiniones, que es también forma de afirmar las esencias de Cuba. Este aseguró alegremente la permanente voluntad de acercarnos como país, como exponentes de una cultura que nos sostiene y defiende a lo largo del tiempo, y nos acerca siempre a los afectos del mundo.

Juan E. Bernal