Inicio del Verano con Martí.

6 Jul 2017

El reloj marcaba  casi las  cuatro de la tarde y pequeños e inquietos gigantes inundaban cada espacio de nuestra sede nacional de la Sociedad Cultural José Martí. El portal, el pasillo, las  salasy el patio eran los principales escenarios para encontrarnos con alguna de esas sonrisas a todo color, llena de vida.  Sus risas eran enfáticas,  y nos recordaban a Martí cuando apuntaba que los niños ríen; y se abren los cielos,[1] y es que este 1 de julio se había abierto el cielo para que un  hervidero de  pequeñines inocentes,  nos invitaran  a iniciar este verano de manera diferente. Corrían muy impacientes, pero a la vez entusiasmados esperando una voz que les anunciara Las Palabras Mágicas.

Antes de los anuncios podías tropezar con algún personaje de los cuentos escritos por nuestro maestro José Martí o escuchar una poesía, una canción o simplemente un relato, todo vinculado a las enseñanzas del Apóstol.

Buenos días, buenas tardes, con permiso….., llegaban así las palabras mágicas y con ellas esta gran fiesta  de verano, donde los principales protagonistas eran los niños, y todos formábamos parte. No imperaba edad, todos teníamos menos de  diez años.  En una escena increíble se peguntaban sus protagonistas, cuáles serían los mejores juegos para este verano. Ellos en una interacción con el público presente, nos daban las mejores opciones, dibujar, leer, pasear, contar, cantar, bailar, y  así bailando abrían paso a una de las canciones infantiles para  alegrarnos el corazón. No hubo quien se resistiera a acompañarlos, pues los asistentes teníanalma de niños y reafirmaban al verlos, que las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo;(..)[2]  . Llegaba el momento de las adivinanzas, y con sus manitos alzadas niñas y niños del público corrían hasta  el escenario, para ganar como premio un hermoso libro de colores al decir las suyas. Hubo a quien la lengua se le enredaba, pero no importaba  pues este verano también era de ellos.

Dándose las manos seguían los juegos de ronda, para de esa forma unir a todos como amigos y con una canción danzar. Continuarían los juegos de mentiras, esos que nos mostraban las verdaderas enseñanzas dichas por aquellas vocecitas, que habían aprendido que a ellos no se les ha de decir  más que la verdad.  Así Pinocho entraba en escena acompañado de su padre, ese Pinocho en ocasiones malcriado regalaba a los asistentes  una interpretación del significado de la amistad, la responsabilidad, la honestidad y la  sencillez. Era una tarde acompañados de niñas y niños, donde no importaba edad, nos unía  un nombre para seguir disfrutando de este inicio de verano: Martí.

Se escuchaban  entonces algunas vocecitas regalando frases o poemas de Martí para un público que ya era parte; sin darse cuenta, de  todo un espectáculo  que interpretaban estos encantadores enanitos.  Los presentes bailaban, cantaban o dibujaban un sol o una luna al mismo ritmo de los niños. Una tarde donde  no hubo tiempo para  un adiós o un hasta pronto, pues a ritmo de una conga infantil se abría en la casa de los martianos de Cuba, el  verano.

 

 

[1] Cartas a Martí. La Nación. O:C 9:354

[2] Cartas de Martí. O.C 18:303

Bárbaro Reyes