Homenaje a los héroes

26 Jun 2017

Homenaje a los Héroes 32Nuestra historia  cada 14 de junio nos convida  a homenajear a quienes lo dieron todo por una Patria libre, y con su ejemplo nos decían que todo sería en vano si no nos sacrificábamos por la Revolución. Hombres como Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara supieron combinar la teoría con  una práctica consecuente con su tiempo. Las 15 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud de  nuestro archipiélago, fueron escenarios de miles de rostros jóvenes, que con sus iniciativas recordaban el 172 aniversario del Titán de Bronce y el 89 del eterno Guerrillero Heroico en un Homenaje en las Alturas.

La juventud martiana de Cuba estaba desde lo más alto reafirmando, en tan importante fecha,  que sus ideas continúan latiendo y que con solo  la unidad seguiremos siendo fuertes. Martí, nuestro Martí,  estaba presente, pues al decir de él () honrar a los que cumplieron con su deber es el modo más eficaz que se conoce hasta hoy de estimular a los demás a que lo cumplan. [1]

En el aniversario de tan significativos natalicios una selección de jóvenes martianos de todo el país Homenajeó en las Alturas de Pata la Mesa, Granma,  a dos  paradigmas indiscutibles de nuestra Patria. El pasado 10  de junio comenzaron una travesía hasta el sitio, que en 1957 se convirtiera en el puesto de mando de la columna número 4 dirigida por el Che. Los participantes, luego de un recibimiento caluroso en la sede universitaria Blas Roca de Manzanillo, compartieron junto a un grupo de jóvenes del municipio con Ramón Guerra Rivero, quien presentó su libro Corazón a Diario, para luego juntos seguir la travesía. La noche llamaba a seguir conociendo de una ciudad llena de acontecimientos históricos. En un recorrido con el historiador de la ciudad se explicó cada detalle del hermoso centro Manzanillero bajo la estatua de José Martí. Una noche que abría paso a un recorrido inolvidable, al  reencuentro con la historia. El  día 12 el de pie fue para continuar camino hasta el municipio de Buey Arriba, pero antes de la llegada dos paradas necesarias: el Museo de Bueycito  y el del municipio antes mencionado, ambos convidando a profundizar en los difíciles acontecimientos de 1957, para así seguir amando nuestra historia y sus valores.

Ya en Buey Arriba se sumaban otros compañeros con el mismo objetivo: homenajear a Maceo y el Che. Desde Buey Arriba hasta el poblado de Pinal Quemado los jóvenes contemplaban un paisaje único, un paisaje en el cuál años atrás el Ejército Rebelde era perseguido. Hoy era distinto, los protagonistas eran jóvenes martianos de todo el país, que se insertaban en la extraordinaria Sierra Maestra para conmemorar dos fechas importantes en la historia. El recibimiento en esta ocasión  fue por campesinos de la comunidad quienes le comentaban al ejército de jóvenes martianos, el agradecimiento por lo que hacían y la necesidad de continuar divulgando lo acontecido por esos sitios.

Antes de comenzar el ascenso, unos preparaban la merienda del grupo, otros alistaban a los mulos para que subieran la comida, otros tomaban fotos, algunos seguían compartiendo con los campesinos, pero todos entusiasmados esperando la orden de partida. El llamado no esperó mucho, luego de una merienda necesaria y de la explicación general comenzaría el ejército martiano a ascender, esta vez con las mochilas al hombro.

Una pequeña trayectoria ponía a prueba a los participantes, antes de llegar a las Cuarenta donde esa noche pernoctarían. Ya estaban en la Sierra, la de Fidel, el Che, en la que en múltiples ocasiones se reafirmaba que Morir por la Patria es vivir.

La humilde casa ubicada en Las Cuarenta, recibió a los guerrilleros de hoy, esos que llevaban en sí el mandato de la Revolución, el mandato de Martí de honrar a los héroes y mártires donde quiera que estén. La casa fue tomada para al día siguiente continuar la marcha indetenible. Sus dueños felices de recibir a la guerrilla ayudaban a preparar la comida de los martianos y de sugerirles el mejor sitio para dormir. Fueron pocas horas para descansar, los rebeldes de hoy despertaron con el buen café de la Sierra y el canto del gallo. Trayectoria difícil les esperaba este 13 de junio hasta Pata la Mesa. Paso a paso y con poco descanso pasaron por la Loma de la Bandera. Desde esa elevación rindieron tributo al Che y enviaron las merecidas felicitaciones a un maestro de maestros, el Dr. Armando Hart Dávalos, por su cumpleaños. Desde ese sitio también observaron la cúspide del Pico Turquino, alzando la bandera de la estrella solitaria.

A seguir hasta la mesa, eran llamados. Su guía les mostraba los lugares más significativos de la zona.

Ya estaban en la mesa, ya estaban en el sitio donde el Che y su guerrilla permanecieron por más de 7 meses. Un lugar de merecida visita para las nuevas y futuras generaciones. Una noche más de campaña en la que el agotamiento físico no dejaba de recordar qué tan difícil había sido para los rebeldes años atrás. Pero el agotamiento no podía interrumpir el objetivo final, nunca lo pudo con el Ejército Rebelde y nunca lo podrá cuando se defiende una causa justa.

Noche de intercambio y de anécdotas entre todos, espacios de reflexión. Se iban  unificando los presentes como una sola célula. La unidad, esa que nos hace invencibles, punto clave para el logro de cualquier objetivo, era lo que se evidenciaba entre los guerrilleros de hoy.

14 de junio de 2017, aniversario 172 del natalicio de  Antonio Maceo y 89 de Ernesto Che Guevara. Día para levantarse bajo las notas de nuestro Himno de Bayamo. La guerrilla martiana entonó bien alto cada estrofa. El eco de la Sierra reafirmaba junto a los jóvenes que la Patria os contempla orgullosa,  y que como Maceo y Che, no podían temer a una muerte gloriosa. Así amaneció nuestra Sierra Maestra, dando lugar a un matutino diferente. No faltaron las flores a ese hombre de pensamiento universal, en su busto. Ese de hoy y de siempre, nuestro José Martí. Tras un grito de Patria o Muerte, continuaron rumbo al lugar donde el 27 de febrero de 1958, por orden de Fidel Castro fueron ascendidos a Comandante Raúl Castro Ruz y Juan Almedia Bosque.      

La Columna #4 de jóvenes martianos tendría esta vez que cruzar por el caudaloso río, donde los rebeldes dirigidos por el Che se abastecían de agua para seguir andando. En esta oportunidad los participantes irían  a dejar otra de las  huellas, la siembra en el cafetal.

Para muchos era su primera vez, pero orgullosos de poder hacerlo en el mismo lugar donde tantas veces estuvo el argentino de Cuba y el mundo. Era suficiente para darles fuerzas de abrir por él inspirados el hoyo  donde depositarían la postura. Maceo, el titán de bronce, el de la Protesta de Baraguà, daba el toque de  firmeza a los presentes para seguir andando por los senderos de la Sierra Maestra. La panadería, el hospitalito, la escuela, lugares frecuentados por héroes como el Che eran esta vez visitados por la juventud rebelde de hoy.  Algunos gritaban Viva Cuba libre, Viva por siempre Fidel, Viva por siempre Maceo y el Che, eran gritos de reafirmación y de continuidad para seguir hasta donde radicó el periódico El Cubano Libre. La próxima parada sería el sitio donde se fundara en 1958 Radio Rebelde,  emisora que jugará un papel decisivo para alcanzar la libertad definitiva de 1959. Ahí estaban ellos, los nuevos rebeldes, habían llegado de varias provincias del país para hacer su historia, una columna integrada jóvenes campesinos.

La última noche en la Sierra

Los guerrilleros de hoy no durmieron a pesar del camino que debían recorrer el próximo día. Era la última noche para compartir y llegar al llano victorioso del deber cumplido. Todos se preguntaban cómo sería a partir de ahora después de vivir esta experiencia, cómo trasmitir lo vivido y cómo seguir haciendo como jóvenes de estos tiempos. Llegaba entonces una voz que nadie quiso escuchar:  ¡De Pie!. 4  de la madrugada  y ya se alistaban para salir en marcha indetenible hacia el llano. 10 kilómetros continuaban poniendo a prueba a los jóvenes, pero ellos firmes. Antes de llegar al momento menos gustado, la despedida, pasaron por la Comunidad El Hombrito. Ahí compartieron con los habitantes de esa localidad, visitaron la escuela y disfrutaron del hermoso paisaje.

Un adiós…

Intercambios de contactos, lágrimas en los ojos, momentos de una despedida inolvidable. Como cada Homenaje, los presentes se marchaban con la gratitud del deber cumplido y con el compromiso de seguir divulgando lo más bello y genuino de la historia de Cuba. De seguro,  este será el inicio de muchos homenajes.

[1] N.Y. OC 1:262; EJM.11:217

Bárbaro Reyes