Una cita con Martí en su ciudad

2 Jun 2017

Niños, adolescente, jóvenes y adultos se dieron cita para juntos compartir un momento en unidad martiana. Fue una tarde de experiencias desde una mirada culinaria, donde Martí nos seguía convocando al reencuentro con pasajes de su vida. La casa de los martianos de Cuba; nuestra sede nacional de la Sociedad Cultural José Martí, fue el escenario escogido por su filial en La Habana, para exponer los principales platos degustados por el  hombre de La Edad de Oro, aquel  cuya vida es conmovedor ejemplo  de heroísmo.

Antes de comenzar, en nombre de la sociedad cultural José Martí y de Cuba,  fue conocida la nota emitidapor un gran martiano de ayer, de hoy y de siempre, el Dr. Armando Hart Dávalos, denunciando la infamia del ultraje al monumento al Apóstol que se erige en Caracas, República Bolivariana de Venezuela. Los presentes reafirmaron el compromiso de seguir condenando actos como este en cualquier parte del mundo.

El hecho ocurrido en Venezuela no minimizó el entusiasmo de todas las generaciones representadas, pues estaban convencidos como Martí de que “En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”[1]y esos hombres con decoro eran encarnados en los presentes.

Así comenzaría un recorrido histórico protagonizado por niñosque nos mostraba la esencia de cada plato, constituyendo un punto de referencia para  no olvidar  los acontecimientos bien descritos en el diario de campaña del Héroe Nacional. Los asistentes a este encuentro compartían, en una breve mirada,otra forma de acercarse a la personalidad del gran revolucionario.

No solo los niños se hicieron eco de lo aprendido, le tocaría entonces a los que ya en edad de adolescentes eran parte de lo que acá sucedía. Con las características propias de una edad de pleno aprendizaje transmitían; como profesionales, las ideas básicas sobre los platos elaborados y su papel dentro de la formación vocacional desde el pensamiento martiano.

Llegaba así, el momento para la juventud, los que con ideas frescas y renovadoras, patentizaban la idea martiana, de que: “La juventud es la edad del crecimiento y del desarrollo, de la actividad y la viveza de la imaginación y el ímpetu”[2]. Estos jóvenes resumirían la necesidad de seguir buscando las maneras más frescas o atractivas de trasmitir el legado del Apóstol. Nos llamaban a continuar desarrollando las maneras de hacer en función de la divulgación y promoción de la obra martiana, esta vez desde el arte culinario.

Sin duda eran los niños, adolescentes y jóvenes los protagonistas de este espacio, los que habían confeccionado cada variedad a partir del conocimiento adquirido sobre el Apóstol.Los mismos que habían llegado de diferentes centros de enseñanza de la Habana, pioneros, jóvenes de pre universitario, o aquellos que calzaban la enseñanza técnica, pero a todos los unía un solo ideal: la obra martiana.

Habían trascurrido  dos  horas de total intercambio, y es que cuando se comparte entre niños, adolescentes y jóvenes en torno al pensamiento martiano, el tiempo corre sin darnos cuenta. Llegaba así un momento poco deseado por todos, el cierre. Pero con gusto afirmábamos en pleno que la tarde había sido inolvidable, cada uno de los rostros de los asistentes reflejaba el deseo de continuar conociendo cada faceta de ese hombre que nació en la calle de Paula, en esta gran Ciudad, su ciudad.

De seguro este 31 de mayo, será recordado como una muestra más de afecto y cariño al hombre bueno, trabajador y abnegado, al hijo de la patria agradecida, desde una aproximación singular y diferente.

[1] Martí, José. Tres héroes. La edad de Oro. OC.18:305

[2] Martí, José. Músicos, Poetas y pintores. La edad de oro. OC 18:390.

Bárbaro Reyes